Durante meses ha guardado silencio mientras los internautas le calificaban como el gran Satán, su red de teatros peligraba y Competencia criticaba la labor de la entidad por monopolística. Ahora, Bautista responde a las acusaciones.
Quién sabe si porque pide una tila a la hora del café de la mañana, pero Teddy Bautista (Las Palmas de Gran Canaria, 1943), presidente del Consejo de Dirección de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), habla con tranquilidad sobre los asuntos que le han convertido en uno de los personajes más contestados del mundo de la cultura y, sobre todo, de Internet. Lleva meses guardando un prudente silencio. Meses en los que el Gobierno ha introducido por la puerta de atrás de la Ley de Economía Sostenible (LES) una regulación para perseguir las webs de descargas no autorizadas. Por si fuera poco, el proyecto estrella de la SGAE, la red de teatros ARTeria, parece toparse con más dificultades; Competencia ha afeado la labor de la entidad por monopolística; y algunos trabajadores se organizan para lograr la readmisión de varios despedidos.
Desde la ventana de su despacho en el palacio de Longoria se ven pancartas colocadas por empleados cada mañana para exigir la dimisión de Bautista, al que echan en cara su elevada pensión. Mientras, él desgrana un nuevo y tranquilizador escenario. Unas declaraciones de César Alierta, presidente de Telefónica, en las que exigía a Google un pago por usar la red de acceso a Internet, parecen dar la razón a una antigua exigencia de Bautista, que halla de pronto extraños compañeros de cama en los operadores, esos viejos enemigos.
Pregunta. El Gobierno por fin ha movido ficha con la llamada ley antidescargas. ¿Es suficiente para la SGAE?
Respuesta. Es el final de un proceso de negociaciones. El Gobierno ha dado con una fórmula razonable para todas las partes. Habrá consenso político; además es necesario un consenso social. Tendremos que ver si cortando el bombardeo de páginas ilegales es suficiente o hay que ir más allá.
» Lee el resto de esta entrada..